MARÍA,
"CORREDENTORA"
La "Mujer" de
Gen.3:15, Apoc.12, Calvary,
Caná

Algunos protestantes se escandalizan e insultan a los católicos
cuando decimos que la Virgen María es nuestra "corredentora", pero así se
deduce fácilmente de la Biblia.
No sólo la
Virgen María, sino que San Pablo se consideraba también a sí mismo
"corredentor" cuando dice: Me alegro de mis padecimientos por
vosotros y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su
cuerpo, que es la Iglesia (Colosenses 1:24). San Pablo se considera
"corredentor" al suplir en su cuerpo lo que falta a los padecimientos
de Cristo.
Tú también
ayudas a la redención de Cristo cuando ayudas a tu hijo a ir a Cristo, cuando
le enseñas las oraciones, o cuando llevas un amigo al Señor. Tú también eres
"corredentor", suples lo que falta a los padecimientos de Cristo.
Cada
evangelista y apóstol ayuda a la redención de Cristo, es "co-redentor"... muchos en Africa
y Asia todavía ni han oído mencionar el nombre de Jesús, porque ahí no han
llegado evangelistas todavía...
Pues si San
Pablo y tú sois "corredentores", con mucha más razón la Virgen María:
En ella se encarnó Jesús y caloboró de una forma
única a nuestra redención. A todos nos vino Jesús a través de María.
Con su
"Hágase en mí según tu palabra", de Lucas 1:38, se completó el
misterio grandioso de la Encarnación del Hijo de Dios, y comenzó el misterio
maravilloso de nuestra redención.
Y no sólo eso:
La Sangre de Jesús no era como la de los demás hombres. Jesús no tuvo padre
carnal, sólo madre carnal, y por lo tanto toda su Sangre le vino de la Virgen
María, y la Sangre que derramó en el Calvario venía sólo de la Virgen María y
el Espíritu Santo.
¡Y todavía
más! La Virgen María fue la primera que presenció en el Calvario la Sangre de
Cristo derramándose. Fue testigo personal de cómo desangraban a su único Hijo,
con un inmenso dolor de madre que no puede hacer nada por su hijo que se lo
matan. No podía, ni siquiera, limpiarle la cara, ni acariciársela, como hacen
todas las madres cuando su hijo se les está muriendo en el hospital.
Cristo fue el
"Varón de Dolores" como lo describe Isaías 53:3, y la Virgen María
fue la "Madre de Dolores", como lo puede explicar cualquier madre que
ha visto morir a su hijo. Cristo, nuestro Redentor; la Virgen María, nuestra
Corredentora, con mucha más razón que San Pablo y que usted y que yo.
Si usted y San Pablo son corredentores, porque colaboran a la redención de
Cristo, gracias a la Virgen de los Dolores nos vino Cristo a todos, a católicos
y protestantes. Ella fue la fuente de Cristo, que es la gracia, y por ello, es
la fuente de todas las gracias que nos vienen de Cristo, la "Medianera
Universal de todas las gracias", para gloria de Dios, para nuestro bien, y
para el bien de la única Iglesia de Cristo.
Jesús Llamó a su Madre "mujer" en dos ocasiones, relacionándola y
mostrándola como la "mujer" del Génesis 3 y del Apocalipsis 12.
Algunos
"falsos profetas" usan estas expresiones de Cristo para degradar a
Jesús y a su Madre, diciendo que El mismo la despreció, sonando algo así como
mujer de la calle, y esto es un gravísimo error, porque la Biblia muestra que
estas expresiones tienen un significado hondo de amor, de poder, y de
redención.
1- En el Calvario: Estaban
junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre… viendo a su Madre y
al discípulo a quien amaba, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego
dijo al discípulo: He ahí a tu Madre (Juan 19:25-27).
La palabra
"mujer" va envuelta 5 veces por la palabra "madre" en solo
estos 3 versos.
Es una
abominación asquerosa pensar que Jesús iba a insultar a su Madre en la cruz,
cuando la veía sufrir horrores inmensos. ¡Qué bien comprenden esto las madres!
Los problemas del hijo los sufre cien veces el corazón de la madre. Cada golpe
que le daban a Jesús es como si le dieran cien a su Madre. Jesús cuando se
dirigió a ella como "mujer" usó la expresión más linda y consoladora
de su idioma. En esa palabra están sintetizados los cariños de madre, esposa,
hermana y novia, todos en una sola expresión.
En el idioma
castellano la palabra "mujer" es también la más linda del idioma. La
madre es la mujer más buena del mundo; la novia, la mujer más linda; la esposa,
la mujer más bella; y cuando alguien habla de su hermana la llama la mujer
perfecta. Hasta las canciones y poesías está repletas de
"labios de mujer", "ojos de mujer", "corazón de
mujer", "cuerpo y alma de mujer"…
2- En Caná: En esto,
dijo la Madre de Jesús a éste: No tienen vino. Díjole
Jesús: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? No es aún llegada mi hora. Dijo la Madre
a los servidores: Haced lo que Él os diga (Juan 4:3-4).
En este pasaje
la Biblia también pone una vez la palabra "mujer" envuelta dos veces
con la palabra "Madre".
Aquí la
expresión "mujer" de Jesús es distinta que en el Calvario. Aquí no es
cariño, como queriéndola consolar, sino como diciendo "no insistas, que mi
tiempo no ha llegado todavía". Aquí nos muestra la Biblia la gran
influencia intercesora de la Virgen. No había llegado el tiempo de Jesús de
hacer milagros, de mostrarse al mundo. Sin embargo, aunque no había llegado su
hora, cambió los planes eternos, e hizo el primer milagro, porque se lo pidió
su Madre.
Yo creo que es
el único sitio en la Biblia donde se "cambia" ese Plan Eterno,
maravilloso, que había ideado el Padre para nuestra redención del que nos habla
la carta más sublime de San Pablo, la carta a los Efesios. Así que aquí no hay
nada de despectivo, más bien una lección grandiosa: En las bodas de tu vida,
invita a Jesús, e invita también a María; porque si en Caná
hubiera estado solo Jesús, se hubieran quedado en las bodas sin vino. A Jesús
no le importaba que no tuvieran vino, porque su hora no había llegado todavía.
Pero allí tuvieron vino, porque invitaron a la Madre de Jesús.
Y si ella se
preocupó y tuvo tanta influencia en un detalle así, cuánto más no se va a
preocupar e influenciar en los problemas enormes de las bodas de tu vida y de
la mía. ¡Para gloria de Dios, y para nuestro bien y el bien de la Iglesia de su
Hijo!
3- La "mujer" de Génesis 3 y del Apocapalipsis 12:
Al dirigirse
Jesús a su Madre como "mujer", nos recuerda la "mujer" del Génesis 3:15: Dijo
Dios a la serpiente: Pongo enemistad perpetua entre ti y la mujer, entre tu
descendencia y la suya. Ésta te aplastará la cabeza, y tú le herirás el talón.
Aquí Dios creó
dos enemistades eternas e irreconciliables: La primera, entre la mujer y la
serpiente; la segunda, entre la descendencia de la mujer y la descendencia de
la serpiente.
En este gran drama hay cinco
personajes:
1 - La serpiente, que es Satanás.
2 - La mujer, que es la Virgen María o la Iglesia...
porque toda profecía que hace la Biblia sobre María se puede aplicar a la
Iglesia, y viceversa.
3- La descendencia de la mujer. Nos dice San Pablo que
Cristo es la "primicia", "la descendencia de la
mujer"...
4- El "resto de la descendencia", dice el Apocalipsis,
"son los que hacen la voluntad de Dios y tienen el testimonio de
Jesús" (Apocalipsis, 12:17).
4- La descendencia de la serpiente, son los hijos del diablo
de que nos habla 1 Juan 3:10.
Fíjate bien
que en esta primera promesa de la Redención de Génesis 3:15, la primera
enemistad eterna no es entre la serpiente y Cristo, sino entre la serpiente y
la mujer. Y la segunda enemistad es entre la descendencia de la mujer y la
descendencia de la serpiente...
Satanás fue
derrotado con la muerte de Cristo en la cruz... Pero la Mujer, la Virgen, lo
venció también con la Sangre de Cristo... y tu yo lo
vencemos con la misma Sangre de Cristo.
Con la derrota
de la Virgen María, Satanás no sólo quedó vencido, sino también humillado, porque
cuando lo vence Cristo, al fin y al cabo lo está venciendo Dios, que es
todopoderoso; pero el orgullo de Satanás queda humillado enormemente al verse
derrotado por la Esclava del Señor... y se ve humillado también cuando tú y yo
lo derrotamos con el mismo poder que la Virgen María: Con el poder de la Sangre
de Jesús.
Estas dos
enemistades eternas e irreconciliables puestas por Dios constituyen el gran
drama de la humanidad, que todavía se está desarrollando en el último libro de
la Biblia, en Apocalipsis
12. Ahí sigue la lucha de la serpiente contra la mujer y contra
su descendencia, y la serpiente es derrotada tres veces, y su derrota será
completa en Apocalipsis 20, su cabeza será aplastada definitivamente, después
que ha mordido el talón de la mujer, de la Iglesia, con el Anticristo de los
capítulos anteriores.