No tomar el Santo Nombre de Dios en vano.
"de la abundancia del corazón habla la boca" (Mt.
12,34).

28 de octubre de 1991
Mientras Nancy
estaba en la iglesia, Jesús dijo, "Mira a ese hombre, El está limpiando
Mi Casa. Cuéntale a la gente sobre Mi Segundo Mandamiento. Limpien sus bocas.
Hablen como hombres y mujeres santos. Imítenme. Hablen con amor. Hablen con
respeto. Hónrenme.
"Yo soy el Amo.
Tú eres el esclavo. Hónrame. Respétame. Ámame. No tomes Mi Nombre en vano. No
pongas tu nombre, tu reputación antes que los Míos. Yo soy más grande. Yo soy
el que da. Tú eres quien recibe Mi amor, piedad y bondad.
"Entonces,
¿por qué Me deshonran? ¿Deshonran Mi santo nombre? Mi nombre es Jesús. Mi
nombre es soberano. Mi nombre es santo. Mi nombre es más importante que todos
los nombres. ¿Por qué pisotean Mi nombre? ¿Por qué maldicen Mi nombre?"
Nancy recibió una
inspiración para recoger y abrir un libro de Gloria y Alabanzas que estaba
sobre el banco de la iglesia. Jesús le dijo que escribiera esta oración de
Pablo que estaba en esa página: "Esto es por lo que oro de la mano de
mi Padre. Cada familia toma de El su vida y su nombre".
Jesús dijo entonces,
"Tu vida y tu nombre vienen de Mí. Yo soy
superior. Hónrame a Mí primero. Honra Mi Nombre".

A) Lo que permite este mandamiento:
La alabanza a Dios: Expresión externa de nuestro amor
interno a Dios.
El voto: Promesa hecha a Dios de un bien mejor.
El juramento: Es la invocación de Dios en testimonio
de verdad.
B) Lo que prohíbe:
El uso del nombre de Dios en vano: Pronunciar sin
motivo o si el debido respeto el santo nombre de Dios,
La blasfemia: Consiste en injuriar a Dios, la virgen
o los santos. Es un pecado grave.
El perjurio: Es jurar en falso poniendo a Dios por
testigo.